La trampa silenciosa de Dogecoin: el problema de su suministro ilimitado

Dogecoin nació como una broma, pero terminó convirtiéndose en uno de los activos digitales más conocidos del mercado. Sin embargo, detrás de su popularidad hay un factor estructural que muchos inversores ignoran: su suministro es ilimitado.

A diferencia de criptomonedas con oferta máxima definida, Dogecoin emite nuevas monedas cada año de forma constante. Esto genera una inflación permanente. En términos simples: cada vez hay más DOGE en circulación, lo que diluye el valor potencial de cada unidad si la demanda no crece al mismo ritmo o más rápido.

En mayo de 2021 alcanzó su máximo histórico, cerca de 0,73 dólares, impulsado por la euforia especulativa y el apoyo mediático. Pero mantener ese nivel requeriría una entrada de capital creciente y sostenida para absorber la nueva emisión anual. Esa es la dificultad estructural.

Dogecoin puede experimentar subidas fuertes en momentos de hype. Sin embargo, su modelo de suministro hace que la revalorización a largo plazo sea más compleja frente a activos con oferta limitada.

La cuestión no es si puede volver a subir en un ciclo alcista.

La cuestión es si puede sostener ese crecimiento indefinidamente con una emisión que nunca se detiene.

$DOGE