El día que entendí que mi mejor trade no era una bendición… era una trampa
Hace un tiempo, yo operaba normal:
$20, $30, $40 por movimiento.
Ganancias pequeñas, tranquilas, dentro de lo que mi cabeza podía manejar sin romperse.
Hasta que un día entré en ZEC.
No parecía un trade especial, pero de repente explotó a mi favor.
Cuando miré la pantalla estaba +$300 arriba.
Y ahí todo cambió.
Ese trade no solo me dio dinero.
Me dio una expectativa nueva… y equivocada.
Mi mente empezó a decirme:
“Si ya lo hiciste una vez, hazlo otra vez. Y otra. Y otra.”
Entonces llegó la parte fea:
Entradas apresuradas.
Codicia disfrazada de “confianza”.
Drawdowns que no estaba preparado para aguantar.
El mercado me dio exactamente el golpe que necesitaba para entender algo básico:
No puedes perseguir una ganancia para la que emocionalmente no estás listo.
Tu mejor trade puede ser tu peor maestro.
Porque ganar $300 es fácil.
Lo difícil es soportar una pérdida del mismo tamaño sin perder la cabeza.
Ese día hice un reset interno.
Volví a mi tamaño real, a mi proceso, a mi disciplina.
Y desde ahí —sin prisa y sin codicia— empecé a crecer de verdad.
Hoy lo tengo claro:
No opero para repetir un golpe de suerte.
Opero para convertirme en la persona capaz de sostener ganancias grandes… sin destruirse en el intento
