Madre deportada regresa esposada para despedirse de su hijo asesinado
Una historia devastadora ha sacudido el debate migratorio en Estados Unidos. Wendy Hernández Reyes, una madre hondureña deportada por ICE sin su hijo de 3 años, recibió permiso extraordinario para regresar temporalmente al país y despedirse del pequeño Orlin, quien fue brutalmente asesinado semanas después. Según el reportaje de The Washington Post, la madre asegura que suplicó ser deportada junto a su hijo, pero las autoridades la separaron y dejaron al niño bajo el cuidado de un hombre que ahora enfrenta cargos por homicidio.
El caso ha provocado indignación nacional y nuevas críticas contra las políticas migratorias estadounidenses. Legisladores exigen explicaciones sobre cómo ocurrió la separación familiar y por qué no hubo seguimiento sobre el bienestar del menor. Mientras tanto, las imágenes de Wendy llorando frente al pequeño ataúd blanco de Orlin ya se han convertido en símbolo de una tragedia que muchos califican como una falla humana y sistémica imposible de justificar.