Fue condenado injustamente por 39 años.

Rickey Jackson tenía solo 18 años cuando fue condenado por un h0m1c1d10 que no cometió.

En 1975, un vendedor de giros postales fue as4lt4d0 y 4s3s1n4d0 en Cleveland, Ohio. Pocos días después, la policía arrestó a Rickey. No existían pruebas físicas que lo vincularan con el cr1m3n. Sin embargo, un niño de 12 años declaró que lo había visto disparar y ese testimonio fue suficiente para enviarlo al corredor de la m*3rt3.

Durante décadas, Rickey insistió en su inocencia. Mientras pasaba los años en prisión, leía libros, escribía cartas a periodistas y luchaba por mantener viva una pequeña esperanza de que algún día la verdad saldría a la luz. Mientras tanto, perdió a su madre, vio pasar toda su juventud y quedó atrapado en una vida que nunca debió vivir.

Treinta y nueve años después ocurrió algo inesperado. El niño que había testificado contra él, ahora un hombre de 53 años llamado Edward Vernon, confesó que nunca había presenciado el cr1m3n. Reveló que había sido presionado por investigadores y que le habían amenazado con arrestar a sus padres si no señalaba a Rickey.

Gracias al trabajo del Ohio Innocence Project, la condena fue anulada y Rickey recuperó su libertad después de pasar 39 años, 3 meses y 9 días en prisión, convirtiéndose en una de las exoneraciones por condena errónea más largas de la historia de Estados Unidos.

Cuando Rickey y Edward finalmente se encontraron cara a cara, muchos esperaban resentimiento. En cambio, Rickey lo abrazó y le dijo: "Está bien, hermano. Los dos fuimos víctimas."

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Fuente: Ohio Innocence Project, Associated Press y The New York Times.

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