La cotización de Bitcoin perforó los USD 66.000, tocando su nivel más bajo en siete días, en medio de un renovado pánico en los mercados por la interrupción del flujo petrolero. Mientras el crudo WTI se disparaba hasta los USD 114 por barril, las acciones tecnológicas estadounidenses sufrieron caídas superiores al 2%. Esta correlación bajista profundizó la incertidumbre entre los inversores cripto, que ahora observan con cautela los próximos movimientos del activo digital.
Un reconocido estratega de materias primas advirtió que Bitcoin podría retornar a la zona de los USD 10.000 si la presión vendedora persiste. Según su análisis, ese umbral tiene relevancia histórica, ya que allí comenzaron a negociarse los primeros futuros de BTC hace casi diez años, antes del enorme estímulo monetario de 2020-2021. La posibilidad de revertir gran parte de las ganancias acumuladas encendió las alarmas entre los operadores.
Las liquidaciones en el ecosistema cripto superaron los USD 400 millones en un solo día, reflejando el nerviosismo generalizado. Paralelamente, las apuestas sobre una pronta normalización del tránsito de buques por el Estrecho de Ormuz se desplomaron. Los analistas estiman que si los precios energéticos se mantienen elevados dos meses, la inflación estadounidense podría escalar al 3,6%, su mayor nivel desde septiembre de 2023, complicando el panorama para activos de riesgo.
La volatilidad se desató tras un discurso presidencial que decepcionó a los mercados. Mientras Irán negaba hostilidad hacia los ciudadanos estadounidenses, la respuesta de la Casa Blanca endureció la postura frente al conflicto, contradiciendo las señales de desescalada de semanas anteriores. Esta incoherencia geopolítica dejó a los inversionistas sin un escenario claro, aumentando la aversión al riesgo y potenciando la caída simultánea de Bitcoin y las bolsas.
