Soy iiDurante los primeros tres meses del año, el ecosistema de monedas estables mostró una fortaleza inesperada en medio de un panorama general débil para los activos digitales. La oferta conjunta de estos tokens alcanzó los 315.000 millones de dólares, un aumento de 8.000 millones respecto al trimestre anterior. Aunque fue la menor expansión desde finales de 2023, refleja una huida de inversores hacia refugios dentro del propio mundo cripto, priorizando estabilidad sobre riesgo.
Las stablecoins acapararon el 75% del volumen total negociado en criptomonedas durante ese periodo, su mayor cuota histórica. Las transacciones superaron los 28 billones de dólares, cifra que duplica el movimiento conjunto de redes como Visa y Mastercard. Sin embargo, las transferencias de pequeños inversores cayeron un 16%, mientras que los robots automatizados ejecutaron cerca del 76% de las operaciones, evidenciando un giro hacia estrategias algorítmicas y de liquidez.
Un dato revelador fue la divergencia entre los dos gigantes del sector: la oferta de USDC creció en 2.000 millones de dólares, mientras que la de USDT se contrajo en 3.000 millones. Este fenómeno no se observaba desde mediados de 2022. Además, los productos de stablecoins con rendimiento atrajeron atención regulatoria en Estados Unidos, alcanzando un valor de 3.700 millones, en medio del debate sobre si deben equipararse a instrumentos financieros tradicionales.