Lo más importante para ganar en el trading no es la entrada perfecta.
Es conocer la carretera.
La carretera es la tendencia.
Y ningún trader aprende a dominarla sin antes haber recorrido sus caminos, sus curvas y también sus trochas.
Recorrer la carretera significa haber vivido distintos movimientos del mercado: fases de euforia, caídas profundas, rangos interminables y cambios bruscos donde todo se pone a prueba. Es ahí donde los métodos de trading muestran su verdadera naturaleza.
En los mercados especulativos de criptomonedas, la manipulación existe, la volatilidad es constante y las reglas cambian. Por eso, un método que solo funciona en condiciones ideales no es un método: es una ilusión.
El verdadero trabajo del trader es someter su sistema a todos esos escenarios, observar cómo responde y mejorarlo hasta que sea capaz de sobrevivir a cualquier contexto, no solo a los momentos fáciles.
Un método sólido no se construye en un solo camino.
Se construye después de haber transitado muchos.
Y cuando finalmente entiendes la carretera, ya no corres detrás del precio.
Te mueves con él.
Ese es el punto donde el trading deja de ser apuesta
y se convierte en oficio.
