Barranquilla estaba de fiesta por el Carnaval… y nosotros también celebrábamos algo muy especial: la educación y la comunidad.

El 11 de febrero vivimos un Crypto Coffee increíble. Un espacio cercano, sin formalidades innecesarias, donde pudimos conversar con la comunidad sobre Binance, sus servicios, el impacto cripto en LATAM, en Colombia y en la misma Barranquilla. Fue una charla honesta, abierta, de esas donde las preguntas valen más que las diapositivas.


Al día siguiente, la energía continuó en la Universidad del Norte, donde nos encontramos con más de 130 estudiantes ansiosos por entender este ecosistema. Hablamos sin tecnicismos, sin complicar lo que no necesita complicarse. Conversamos sobre la evolución del dinero, sobre cómo la Web3 está transformando la forma en que interactuamos con las finanzas y sobre cómo Binance puede ser una puerta de entrada accesible para quienes quieren empezar.


Para mí, poder participar en estos espacios y llevar la bandera de la educación a distintos rincones de Colombia es algo que me llena profundamente. No se trata solo de hablar de tecnología; se trata de acercar conocimiento, de abrir oportunidades y de construir comunidad real.

Gracias, Barranquilla, por recibirnos con esa energía tan única.
Gracias a los docentes de la universidad, a Mindot, a Natalia Buchaibe y a Diego por toda la organización de estos dos encuentros.

Gracias también a todo el equipo de Binance: a Leonardo Navas, a Jhorman Muñoz, y a los demás Angels que nos acompañaron.
Un reconocimiento especial para el Binance Angel Christian, quien compartió con su comunidad local una charla sobre qué es el programa Binance Angels, y para Johan Londoño, por estar siempre presente y transmitir educación con tanta claridad y compromiso.

Barranquilla nos recordó algo muy importante:
cuando hay educación y comunidad, el ecosistema crece con bases sólidas.