Cripto en 2025–2030: de la especulación a la infraestructura
Qué activos liderarán… y por qué
Resumen ejecutivo
El ecosistema cripto está dejando atrás su fase puramente especulativa para integrarse en infraestructura financiera: pagos en stablecoins, tokenización de activos del mundo real y vehículos regulados (ETFs). Los mejores estudios de banca central, consultoría y sell-side research convergen en tres vectores: (1) pagos tokenizados, (2) tokenización de activos financieros y (3) estandarización regulatoria. En ese marco, los activos con mayor tracción esperada son Bitcoin (BTC) como reserva especulativa regulada, Ethereum (ETH) como capa de liquidación programable, las stablecoins como “tuberías” de pagos y, en menor medida, L1s de alto rendimiento (p. ej., Solana) que capturan flujos de usuarios y DeFi.
Dónde estamos hoy (hechos clave)
Stablecoins ya son sistémicas en pagos cripto: estimaciones recientes sitúan el volumen anual de transferencias en el entorno de $26–28 billones (trillions) en 2024, superando la suma Visa+Mastercard, con crecimiento de doble dígito; incluso depurada la “actividad de trading”, los pagos pure-play en stablecoins superan los $2.5 billones (12 meses a mayo-2024).
Flujos institucionales vía productos regulados: los fondos/ETFs cripto mantienen entradas netas fuertes en 2025; BTC y ETH lideran, con participación creciente de SOL y XRP.
Hoja de ruta regulatoria coordinada (G20): el IMF-FSB Roadmap ancla estándares globales para stablecoins, DeFi y agregados de riesgo sistémico; la supervisión será más estricta pero habilitante.
Tokenización avanza desde lo público: el BIS coloca tokenización de reservas de banco central, dinero bancario y bonos soberanos como núcleo del “próximo sistema monetario”; pilotos (Agorá, Pine) priorizan pagos transfronterizos y repos.
Qué dicen los “mejores estudios”
Citi GPS (2023): tokenización como “killer use case”; $4–5 billones en activos tokenizados para 2030 y hasta $5 billones en CBDCs en circulación.
BCG (2024–2025): fondos tokenizados podrían superar $600.000 M en AUM en 2030; estimaciones más amplias (con RWA y stablecoins) proyectan $18.9 T a $23.4 T en 2033.
BIS (2024–2025): la tokenización “integra” dinero del banco central, depósitos y deuda pública en plataformas programables, acelerando settlement y eficiencia en mercados.
Chainalysis (2024–2025): adopción global en ascenso; India y EE. UU. lideran (ETF spot y retail), con establecoins dominando flujos en varios mercados.
Pronóstico 2025–2030 (base, con bandas)
1) Pagos y stablecoins
Tesis: consolidación regulatoria + rails corporativos → más comercio, remesas y B2B.
Rango esperado: crecimiento de 2–4× en volumen anual de transferencias frente a 2024, con mayor cuota de “pagos reales” (no trading). Riesgos: de-risking bancario, normas KYC/AML más duras, fragmentación por jurisdicción.
2) Tokenización de activos (RWA)
Tesis: bonos gubernamentales y monetarios tokenizados se vuelven collateral nativo; fondos tokenizados escalan en distribución omni-canal.
Rango esperado: $4–6 T a 2030 (escenario base), con sesgo al alza hacia los $10+ T si los repos tokenizados y la custodia institucional maduran rápido.
3) Activos líderes por narrativa/fundamento
Bitcoin (BTC): activo “cuasi-macro” con demanda de ETFs y balance institucional; beta al ciclo de liquidez global; volatilidad estructural persiste. Rol: “oro digital regulado”.
Ethereum (ETH): capa de liquidación programable para RWA/DeFi/L2; fee markets y rollups sostienen settlement share a pesar de competencia. Rol: “sistema operativo financiero abierto”.
Stablecoins (USDT/USDC y emergentes): “tubería” de pagos y on/off-ramps; foco en reservas, auditorías y permisos. Rol: “efectivo de Internet”.
Solana (SOL) y L1s de alto rendimiento: capturan uso minorista y DeFi de baja fricción; alta sensibilidad a ciclos. Rol: “experiencia de usuario y throughput”.
Qué podría sorprender (riesgos y catalizadores)
Catalizadores al alza: estándares G20 implementados con éxito; treasuries y bonos soberanos tokenizados en repos a escala; interoperabilidad cross-chain para pagos minoristas.
Riesgos a la baja: choque regulatorio (p. ej., límites duros a stablecoins), tail risks de mercado (apalancamiento en derivados) y eventos idiosincráticos (fallas de custodia/token).
Conclusión operativa
El caso base 2025–2030 es un crecimiento sostenido en pagos en stablecoins y despliegue gradual de tokenización institucional, con BTC y ETH como anclas de portafolios y SOL/otras L1 como apuestas tácticas de adopción. La tesis no es “cripto contra el sistema”, sino cripto como capa de eficiencia del sistema: liquidez, settlement y distribución. Para gestores, la combinación de exposición núcleo (BTC/ETH/ETFs) + satélites (stablecoins/RWA/SOL), con gobernanza de riesgo y lectura regulatoria por jurisdicción, es el enfoque con mejor relación señal/ruido en la próxima etapa.