Calvario cripto...

Invertir en criptomonedas es para mí como ir a una guerra con un cepillo de dientes: absurdo pero emocionante.

Sé que las criptononedas no son lo mío, cada vez que veo una gráfica, mi cerebro interpreta las velas verdes como "fuegos artificiales y la salvación definitiva" y las rojas como "el final de mi historial crediticio". No entiendo el blockchain, pero sí entiendo la emoción de ver a un perrito de internet valer más que mi auto.

¿Y por qué sigo invirtiendo? Por la esperanza, esa droga dura.

Sueño con el día en que, gracias a una moneda llamada "tortazocoin", pueda jubilarme, irme de viaje por el mundo y decir cosas como "estamos en la luna" sin que sea una metáfora de lo que debo o tengo que pagar.

En resumen, invierto porque me encanta la sensación de pagar por el privilegio de tener menos dinero, pero con la ilusión de ser millonario.

Felicito a quienes entienden de esto, al menos sigo mi propio consejo... No invierto más de lo que puedo perder 😅

$BNB