$HMSTR sin calculadora en mano:

Juancito era de esos que están a centímetros de la meta pero no se queda mirando el botón amarillo. El kiosquero de la esquina lo conocía bien porque cada vez que pasaba algo raro, Juancito ya estaba dos cuadras adelante. Un día vendió todos sus Worldcoin sin pestañear y se fue a comprar hámster. El kiosquero lo frenó en seco y le dijo "¿Pero por qué hacés eso, Juancito?" y él, tranqui, tiró "Yo vi la peli, ya te dije".

Y la peli era así: empezó todo planito, nadie lo miraba, el hámster parecía un chiste. De golpe pegó un salto enorme, de esos que te dejan sin aire, y por un rato Juancito fue el visionario del barrio. Después vino la caída, fuerte, de las que hacen que todos vendan con miedo y el kiosquero diga "viste que era humo". Ahí es donde el 99% se baja. Pero Juancito no. Se quedó. Porque la suerte para él no es magia, es aguantar cuando todos sueltan.

Y pasó lo que tenía que pasar: el hámster empezó a rebotar de a poco. No volvió a ser lo de antes todavía, pero ya no era el piso. Y sus hámster, que eran una montaña, valían mucho más que los Worldcoin que dejó atrás.

¿Probabilidades? Mira, es jugada de visionario, no de cualquiera. Es muy probable que salga mal si te asustás en la mitad de la peli. Es muy probable que te digan loco cuando comprás lo que todos critican. Y es muy probable que si aguantás sin mirar cada vela roja, la suerte te encuentre del otro lado.

Así que Juancito siguió siendo Juancito. Arriesgado, sí. Loco para algunos, sí. Pero visionario porque apretó el botón amarillo cuando todos dudaban, y se bancó la peli completa sin irse antes del final.