$BTC Lo que más duele no es solo la limitación, sino la distancia entre lo que se promete y lo que realmente se cumple. Porque cuando una empresa habla de apoyo, uno espera hechos. Cuando una empresa habla de oportunidades, uno espera acceso. Cuando una empresa menciona ayuda, uno espera verla reflejada en la realidad, no quedarse esperando algo que nunca llega.

Esta carta no nace del odio. Nace de la frustración, del cansancio y de la esperanza de que algún día se escuche a quienes también formamos parte de esta comunidad, aunque estemos en un país golpeado y lleno de obstáculos.

Binance debería revisar con más atención lo que ocurre con sus usuarios en Venezuela. Debería crear condiciones más justas para que podamos participar sin tantas trabas. Debería pensar también en el usuario nuevo, en el que apenas está aprendiendo, en el que entra con ilusión y termina encontrándose con puertas cerradas.

Porque la ayuda que se anuncia, si no llega a quien la necesita, no es ayuda.
Y la oportunidad que no puede aprovecharse, no es oportunidad.
Y la promesa que no se cumple, termina siendo solo una decepción más.

Ojalá algún día las palabras se conviertan en acciones reales.
Ojalá algún día los usuarios venezolanos podamos sentir que también somos parte de la plataforma, sin exclusión, sin bloqueos injustos y sin promesas vacías.

A mis hermanos venezolanos: no perdamos la fe. Seguimos adelante, aprendiendo, resistiendo y luchando por salir adelante, incluso cuando las puertas parecen cerrarse.

Con respeto, pero con firmeza,

Un usuario verificado de Venezuela
Desde Cúa, municipio Urdaneta, estado Miranda