La caída del 20% de $BTC en junio no es una sentencia de muerte, sino un proceso de limpieza necesario que vengo operando con cautela desde finales del mes pasado. Mientras la prensa generalista pone el foco en el miedo, los datos on-chain muestran una acumulación constante en el rango de los 60.000 dólares, donde el volumen de compra spot ha superado sistemáticamente a las ventas institucionales. La estructura mensual luce golpeada, pero el soporte en la media móvil de 200 días sigue intacto, un nivel que el mercado ha defendido con uñas y dientes desde el año pasado. Yo opero $BTC bajo la premisa de que esta lateralización es una fase de absorción de oferta y no una capitulación estructural. Si el precio logra consolidar por encima de los 62.500 dólares en las próximas 48 horas, mi sesgo se inclina hacia una recuperación técnica que busque testear los 66.000 dólares nuevamente. Por el contrario, un cierre diario por debajo de los 58.500 dólares invalida este setup, forzándome a proteger capital y esperar mayor claridad. Datos clave: El interés abierto en los mercados de futuros se ha reducido un 14% desde el pico de junio, indicando una salida saludable de apalancamiento excesivo, mientras que las reservas de los exchanges muestran una caída del 2% en los últimos 30 días, confirmando que los tenedores a largo plazo siguen retirando sus monedas a billeteras frías, según métricas agregadas de Glassnode y Coinglass.