El desacople reciente entre el Nasdaq y $BTC muestra que el capital estuvo demasiado enfocado en la narrativa de la inteligencia artificial, dejando a los activos digitales en un segundo plano. Vengo operando este rango entre los 60.000 y 70.000 dólares desde hace meses y la estructura actual me sugiere que estamos ante un reseteo de posiciones antes de un movimiento expansivo. Mientras el mercado minorista se distrae con noticias sobre volatilidad, el dato concreto es que los holders de largo plazo han reducido sus ventas, manteniendo el suministro activo en niveles históricamente bajos. Para mí, este lag de $BTC respecto a las acciones es una oportunidad de acumulación antes de que el mercado ajuste su tesis a la realidad macro. El setup técnico es claro: si $BTC logra consolidar por encima de los 68.500, la invalidación de la tendencia bajista de corto plazo es inminente. Mi plan es mantener el long mientras no perdamos el soporte estructural de los 62.000, ya que cualquier retroceso bajo esa zona forzaría una capitulación que no estoy viendo en los datos de volumen. Datos clave: el volumen de negociación en spot se redujo un 15% respecto al promedio de mayo, lo que confirma una falta de vendedores agresivos. Según métricas on-chain, más del 75% del suministro de $BTC no se ha movido en los últimos 150 días, una señal de escasez latente que suele preceder a rupturas de volatilidad significativas. $ETH sigue a la espera, pero mantengo mi foco en $BTC como indicador líder del sector.