Existe una idea que suele parecer bastante lógica.
La creencia de que las personas hacen lo que dicen que quieren hacer.
Sin embargo, con el tiempo empecé a sospechar que muchas veces ocurre algo diferente.
Las personas suelen decir una cosa.
Pero terminan respondiendo a otra.
No porque estén mintiendo.
Sino porque los sistemas tienen una forma particular de influir sobre el comportamiento.
Y esa influencia rara vez aparece en los discursos.
Aparece en los incentivos.
Porque cuando observamos cualquier ecosistema durante suficiente tiempo, suele surgir la misma pregunta.
¿Qué recompensa realmente ese sistema?
Las respuestas pueden ser muy distintas a las expectativas iniciales.
Fue precisamente reflexionando sobre el papel que desempeñan los incentivos dentro de los ecosistemas digitales que volví a pensar en esta idea mientras observaba algunas dinámicas alrededor de BNB.
Porque muchas veces creemos que las personas cambian por información.
Pero con frecuencia cambian cuando cambian los incentivos que rodean sus decisiones.
Quizá por eso entender un sistema no consiste únicamente en observar lo que promete.
Quizá también exige observar qué comportamientos termina recompensando.
Porque las intenciones pueden explicar lo que las personas desean.
Pero los incentivos suelen explicar lo que realmente hacen.

