Lejos del mar hay una plaza.

Hay una banca en esa plaza.

Hay una mujer sentada esperando que los minutos pasen en esa banca.

Por supuesto que en el mar ocurre que la luna es más que una luz o un astro frío, ocurre que bajo el agua el cuerpo siente una suma de sensaciones primarias.

El cuerpo recuerda el origen, la esperanza y la tristeza ahora ya desarrollada, pero la tristeza es más añoranza que esa decadente cerveza que infla cada vez más el vacío sin emoción que escurre de la tarde.