El temor a una guerra económica entre Estados Unidos y sus socios internacionales, especialmente Europa, ha frenado el avance de la regulación de activos digitales en 2026. Las tensiones geopolíticas y las disputas arancelarias han desplazado la prioridad legislativa hacia la estabilidad macroeconómica, dejando en un segundo plano los marcos normativos para las criptomonedas.
A continuación se detallan los factores clave del retraso en 2026:
Tensiones Arancelarias: El anuncio de nuevos aranceles estadounidenses a aliados de la OTAN y la Unión Europea ha generado una volatilidad que afecta directamente al mercado cripto.
Impasse Legislativo: El Senado de EE. UU. ha postergado la consideración final de leyes críticas, como la Ley de Estructura del Mercado Cripto, hasta principios de 2026 debido a la falta de consenso interno y el enfoque en las próximas elecciones intermedias.
Conflictos con el Sector Privado: Grandes plataformas como Coinbase se han opuesto a versiones actuales de los proyectos de ley, particularmente en lo que respecta a la regulación de las stablecoins y las restricciones para ofrecer rendimientos, lo que ha detenido el proceso de votación.
Cumplimiento Fiscal: Mientras la ley general se retrasa, el IRS ha confirmado que la declaración obligatoria detallada (método FIFO y base de costo) para transacciones de activos digitales entrará plenamente en vigor a partir de 2026.
Esta incertidumbre regulatoria ha provocado que el precio de activos como Bitcoin retroceda por debajo de los $90,000 en enero de 2026, ante el miedo de que EE. UU. pierda competitividad frente a regiones con marcos ya establecidos como MiCA en Europa.
