Soy tantas cosas y he sido. Mi cuerpo, ahora viejo, reconoce los diversos golpes de las olas, las mareas del mar, la ternura del viento y su violencia, el abrazo cálido de la tierra, el aroma cautivo de la sangre y la irrefrenable llama del sol.
El pajarito debió obedecer a su instinto cuando vio caer al fruto nuevamente a tierra. Era la flor y el fruto la premonición del nido. Son las hierbas secas, el fruto podrido y un fantasma tenue de la flor la última vista del pajarito antes de emprender el vuelo.
El pajarito no deja de mirar a los pies del árbol, a la tierra a veces cálida, a veces fría.
Ayer recordaba una flor de dulce murmullo que pronto cayó al suelo sin decir palabra. Llegó la mañana y era el fruto desesperado lo que se enmarañó en su interior así que salió a buscar hierba seca, la idea del nido se derramó en su cabeza.
Así que la tristeza es como el aire bajo sus alas. El pajarito ya no llora, solo ha quedado en pie. La rama, lo verde de las hojas, el panal, las abejas son subproductos que no le importan
Un pajarito ve llorar al invierno desde la rama, pero desde pequeño veía agonizar la tarde; la naturaleza le instruía desde muy pronto esa aceptación, ese cariño a las saudades.
Deja tus besos en la puerta que da al jardín. Volveré otro día. Quizá con el sol de primavera... Me baña tu mirada de flor y miel. Otra vez soy latido errante que tropieza con los charcos y las piedras. Te veo ir y venir como el día a la noche. Es dulce masticar la soledad sentado afuera del jardín.
A volte i miei occhi mi dicono 'le cause sono certe e chiare' e al secondo arriva una gabbiano o un pettirosso o persino un pinguino per chiarire quelle acque false che i miei occhi credevano di vedere