El regreso de Paraguay a la Copa del Mundo tras 16 años de ausencia representa un verdadero triunfo a la resiliencia futbolística. El proceso de Gustavo Alfaro le devolvió a la Albirroja su identidad histórica: un equipo combativo, ordenado y con un carácter inquebrantable. Aunque el debut frente a Estados Unidos fue un duro golpe por el abultado marcador de 4-1, la reacción del plantel demostró una tremenda fortaleza mental.La victoria por 1-0 contra Turquía en el Levi's Stadium es el reflejo perfecto de la garra guaraní. Pegar temprano con el gol de Matías Galarza y resistir con un jugador menos tras la expulsión de Miguel Almirón evidencia el oficio colectivo del equipo. La gran figura de Orlando Gill en el arco terminó por consolidar un triunfo clave que llena de optimismo a todo el país.El gran desafío ahora es mantener esa concentración extrema ante Australia. La baja de Almirón obligará al entrenador a mover sus fichas tácticas en un partido donde se juegan la clasificación directa. Paraguay ha demostrado que sabe sufrir y competir al máximo nivel, por lo que tiene los argumentos necesarios para avanzar de ronda en este Mundial.
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