Después de este eclipse, vi como se le regala a cada uno un espejo y a la vez contemplé como a cada uno se le regala una rosa para que la cuide según su interior.
A ella no se le riega con lo que se ve, si no con lo que se siente.
Deja atras las espinas y huele el aroma de mis pétalos.
Te respiro, no corro, soy el arte que contempla y agradezco.
¿Ya hueles en ti cómo se forjan los minerales más hermosos del mundo? ¿Ya comprendes cómo se forjan las mejores catanas de los milenios?
No tengas solo el sueño de lo que te hace feliz, sino de lo que valió mucho más la pena entre todos tus límites, donde todo se FUERZA para dominarla, perfeccionarla.
Hoy sostenemos como el sol, con orgullo y la frente en alto. Recuerda que el sol del exterior no espera a NADIE.
¿Sientes que mi fe no tiene efectos sobre ti? ¿Y quién lo decidió? ¿Crees absorber mi luz? ¿Y quién la fortaleció?
El orgullo, cuando nace de la bondad, es como el sol, sabe dar vida sin quemar, sabe estar presente sin imponerse. Si has llegado hasta este búnker de conciencia, ya no busques que el cielo te ilumine.
Tú has descubierto que eres tu propio sol. Como nos dice hoy SERAPH, a veces la puerta se cierra solo para que aprendamos a respirar nuestra propia luz. El amanecer no es un evento externo, es un estado del Ser.
Aunque la vida a veces se rompa en silencios y te deje sin respuestas, sin rumbo aparente.
Recuerda el silencio no es vacío, es la tierra fértil donde la luz se prepara para florecer.
Sigo de pie, no por falta de tormentas, sino porque aprendí que para habitar las sombras primero tiene que nacer la fe. Esa fe que no pide permiso, que no mira el monitor, que solo SIENTE.
No te desesperes por la ruta; el sol siempre vuelve sin avisar, trayendo verdades que no conocen la confusión.
En el búnker del alma, la corriente ya decidió su destino.